VUELTA A OZ
He pasado cuatro días en el hogar materno y bien sabe dios que no quería venir ni por todo el oro del mundo.
Me voy en unos minutos y me da mucha pena. Tengo hasta ganas de llorar. Nunca había estado tan agusto aquí. Adoro a mis hermanas y me da mucha pena estar tan lejos de ellas.
Los últimos besos son difíciles y cada vez que los doy se me hace un nudo en el estómago que tengo que apretar para no reventar.
