Ya estoy asentado en mi nueva casa y aunque el cambio ha sido para mejor llevo unos días algo triste. Duermo fatal y me despierto mil veces a lo largo de la noche por culpa de unas pesadillas que me tienen frito. En fin, es lo que hay. A ver si el mes que viene puedo hacer vida de persona del siglo XXI y poner internet en casa para estar un poco entretenidillo. De momento vuelvo a entrar en el siglo consiguiendo tener una virtocerámica en la cocina. De aquí a la Thermomix un paso.
El sábado fue la tan esperada bodade mi cuñado. Una boda a la que no tenía ganas de ir y que resultó ser como me lo esperaba: aburrida. No veía el momento de salir corriendo de allí y por fin a las dos de la mañana conseguí arrastrar a mi novio a otro lugar. En un principioa casa, pero al pasar por casa de M. y ver luz frené en seco y allí que nos encaminamos para terminar la noche con unos gin-tónic en el cuerpo y las pocas ganas de siempre de recogerme.
La noche del viernes, como ya soy un miembro más de la familia de mi novio, fui yo solo a cenar a casa de los suegros y todo fue bastane bien. Nos emborrachamos un poco y me fui contento a casa.
El resto del tiempo transcurre monótono y desesperante. Si no es porque las tardes las ocupo en ir de cañas o en ir a la playa no sé que sería de mi existencia.